Cómo fomentar la lectura en niños desde casa

Consejos para fomentar lectura en niños



Fomentar la lectura en niños y niñas es una de las preocupaciones más frecuentes de las familias. Muchos padres y madres tienen la misma inquietud: “Mi hijo no quiere leer«. Esta situación genera frustración, dudas y, en ocasiones, presión excesiva sobre el niño.

Sin embargo, el problema no es la lectura en sí, sino la forma en la que se introduce y se vive en casa. Crear un hábito lector no depende de forzar ni de imponer tiempos de lectura. Desde la logopedia sabemos que la motivación lectora se construye a partir de experiencias positivas y pasa por acompañar y ser ejemplo.

En este artículo, nuestra logopeda María Dolores Ramiro ha reunido una serie de consejos prácticos para fomentar la lectura en niños y niñas, basados en la experiencia clínica y en el acompañamiento respetuoso.


1. Fomentar la lectura en niños y niñas empieza por no obligar

Uno de los errores más comunes al intentar fomentar la lectura en casa es convertirla en una obligación diaria. Frases como “Tienes que leer 30 minutos” pueden provocar que los niños asocien la lectura con una tarea académica más.

La lectura impuesta suele generar rechazo, especialmente si existen dificultades lectoras o de lenguaje. El hábito lector infantil se desarrolla cuando el niño o la niña percibe la lectura como algo divertido, no como una exigencia.


2. La lectura como experiencia compartida y divertida

En las primeras etapas, la lectura en niños debe ser una experiencia compartida con el adulto:
  • Leer juntos
  • Comentar la historia
  • Poner voces a los personajes o exagerar emociones
  • Uno lee primero y cuando para, el otro sigue
  • Leer y equivocarse a propósito buscando que tu hijo o hija te corrija
  • Leer fábulas o refranes y buscar la moraleja o el significado

Todo eso convierte la lectura en un momento de disfrute y de conexión.

Este tipo de interacción favorece la motivación lectora infantil y refuerza el vínculo emocional con la lectura. No se trata de leer bien, sino de disfrutar leyendo.


3. Menos tiempo, más constancia: clave del hábito lector infantil

Existe la creencia de que para crear hábito lector hay que dedicar largos periodos de tiempo. Sin embargo, es más eficaz leer poco tiempo, pero de forma regular.

Cinco minutos por la tarde, unas frases antes de dormir o pequeños ratos repartidos durante el día son suficientes. La constancia nace del placer, no de la cantidad de minutos.


4. Dejar que los niños elijan qué leer

Permitir que tu hijo o hija elija sus lecturas es uno de los consejos más importantes para fomentar la lectura en casa. No todos los niños disfrutan del mismo tipo de libros y eso es completamente normal..

Cuentos, cómics, libros informativos, revistas infantiles o, incluso, apps interactivas o los cuentos en tablet son válidos si conectan con los intereses del niño o niña. El formato es secundario; la motivación es la clave.


5. La lectura va más allá de los libros en papel

La lectura no se limita al libro tradicional. Leer también implica interpretar y comprender información escrita en el día a día:
  • Etiquetas en el supermercado
  • Carteles y señales en la calle, en la carretera…
  • Subtítulos en series o películas
  • Aplicaciones interactivas

Ampliar el concepto de lectura ayuda a normalizarla y reduce la presión asociada al acto lector.


6. El ejemplo familiar: un factor decisivo

Los niños aprenden por imitación. Si ven que los adultos de referencia leen, buscan momentos de calma con un libro o hablan de lo que están leyendo, entenderán que la lectura forma parte de la vida cotidiana.

No podemos esperar que un niño lea si nunca ve leer a sus modelos de referencia. El ejemplo es una de las herramientas educativas más potentes.


7. Crear un espacio adecuado para leer en casa

El entorno también influye en la motivación lectora. Asociar la lectura al escritorio o a la mesa de deberes puede reforzar su vínculo con lo académico.

Es preferible crear espacios cómodos, tranquilos y acogedores: un sofá, una alfombra, el jardín, un rincón de lectura o, incluso, una tienda de campaña improvisada, un fuerte o un tipi.

Leer debe sentirse como refugio, como un momento de calma y disfrute, no como obligación escolar.


8. Establecer rutinas lectoras

Las rutinas ayudan a consolidar hábitos, siempre que se construyan desde el bienestar. Un momento especialmente recomendable es antes de dormir, cuando el niño está más relajado..

Al principio, el adulto puede leer y comentar el cuento. Con el tiempo, el niño puede empezar a leer solo o en voz alta, ganando confianza y autonomía lectora.


9. Leer para otros: darles protagonismo

Leer en voz alta para otras personas es una experiencia muy positiva. Leerle un cuento a un hermano pequeño, a un familiar o a un amigo refuerza la autoestima y la sensación de competencia..

Este tipo de situaciones convierten la lectura en una experiencia social y significativa.


Conclusión: acompañar es la clave

Fomentar la lectura en niños no consiste en exigir ni en imponer, sino en acompañar, observar y crear experiencias positivas alrededor de los libros.

Como recuerda nuestra logopeda, un niño lector no se crea obligando, sino acompañando. Y muchas veces, todo empieza con solo cinco minutos compartidos al día.

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